Que hay un verdadero récord de visitas de bonistas. Hacía tiempo que no venían a Buenos Aires tantos fondos y representantes de bonistas a estas costas. Quizás aprovechando la paridad cambiaria, pero lo cierto es que un conocido consultor de la City porteña reconocía las incesantes reuniones mantenidas con bonistas, que más allá de lo barato que les resultaba la visita todos querían saber si iban a cobrar este año y el próximo. De eso se trata. Ninguno preguntando sobre oportunidades ni nuevas inversiones, el único interés era tener alguna señal o garantía de que, más allá del “bolonqui” de la deuda pública en pesos, que es harina de otro costal, con semejante sequía de divisas y reservas en el BCRA, estarán los dólares para pagarles en 2023 y en 2024. Alguno que otro preguntaba si el actual equipo económico iba a intentar hacer algo nuevo, pero amén de la pérdida de terreno y poder del ministro Massa debido a la performance macro y el arribo del nuevo Jefe de Gabinete, Agustín Rossi, la idea es llegar a las PASO sin que se desate una híper. Al respecto, un viejo lobo del mercado advertía en uno de estos encuentros con bonistas que con relación al fantasma del 2019 estas PASO eran diferentes de las de ese año, porque en aquella oportunidad el mercado anticipaba que lo que venía no era mejor a lo que estaba en materia económica, en cambio, ahora se abre una posibilidad de que sea al revés, por eso no deberían verse las turbulencias del último tramo de Cambiemos.

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