A mediados del siglo XIX, lo que hoy es Esteban Echeverría estaba conformado en su mayoría por chacras y quintas dedicadas a la producción agrícola. Con el paso del tiempo, la llegada del ferrocarril y la inmigración fueron transformando esa fisonomía rural en barrios urbanos. Localidades como Monte Grande y Luis Guillón nacieron en torno a las estaciones ferroviarias, mientras que otras, como Canning, conservaron durante más tiempo su perfil campestre. Hoy, el distrito es un ejemplo de cómo conviven urbanización y naturaleza: mientras crecen los barrios residenciales, aún se preservan zonas rurales que abastecen a la región. El municipio promueve un desarrollo equilibrado, con planes de urbanización que respeten la identidad de cada localidad y garanticen servicios para todos los vecinos.
