Tras las elecciones primarias del domingo pasado, el Gobierno implementó una devaluación del peso del 22% y aplicó un ajuste de 21 puntos porcentuales a la tasa de referencia, que la ubicó en el 118%. Asimismo, el proceso electoral puso sobre la mesa una serie de propuestas que cambiarían por completo la dinámica económica local. En diálogo con Ámbito, el economista Daniel Marx, cabeza de la consultora Quantum Finanzas y exdirector del Banco Central (BCRA), analizó estas novedades y planteó su visión al respecto.
Estos cambios que aplicó el Gobierno implicaron un sacudón a la economía y Marx advierte, por un lado, sobre el efecto que tienen en los precios e inflación y, por otro, menciona que vio una fuerte volatilidad en el dólar blue, que considera que “viene mostrando una sobre reacción en el último tiempo”. Asimismo, señala que “hay que ver cómo va a seguir la dinámica cambiaria hacia adelante” y apunta que eso será un elemento al que todos los actores de la economía están muy atentos para fijar precios.
Por otro lado, respecto de las propuestas que se plantearon en el contexto electoral actual, Marx advierte que “hay que ser cauteloso a la hora de pensar qué es conveniente hacer y qué no”, que posibilidades de llevarlas adelante hay y no dejar de analizar los casos testigo que existen hoy en materia de dolarización en el mundo.
Periodista: ¿Cómo ve la decisión de devaluar y ajustar tasas que tomó el Gobierno tras las PASO?
Daniel Marx: Creo que la medida de devaluar va en línea con lo que venía pidiendo el Fondo Monetario Internacional (FMI) en un contexto en el que, además, la problemática del atraso cambiario le generaba dificultad para acumular reservas. En consecuencia, el organismo insistió en la necesidad de que se hiciera algo al respecto y se acordó la devaluación fiscal inicial, previo a las elecciones primarias (lo que se conoció como el dólar importador) y la decisión de apreciar un 22% el dólar el día después.
Esto, como se sabe, genera efectos colaterales, como un traslado a precios, que incide en inflación. Pero, además, hacer una corrección cambiaria sin revelar un programa que le dé consistencia en lo macroeconómico siempre es complicado. Y, en ese contexto, el Gobierno anunció algunos caminos a seguir hacia adelante, como que va a trabajar sobre el nuevo Presupuesto, que incluiría un ajuste fiscal y una reducción importante del déficit, con el fin de dar una idea de búsqueda de una estabilización económica hacia adelante. Hay que ver cómo se va develando el proceso a raíz de las elecciones que van a venir.
P.: ¿Qué otros efectos, además de la inflación, pueden traer las últimas medidas en la economía?
D.M.: Esta suba del precio del dólar genera expectativas e incertidumbre hacia adelante sobre el comportamiento de las variables monetarias y financieras. Eso implica que hay que estar atentos a la dinámica de los depósitos en el sistema financiero y, ante ese escenario, el Banco Central subió las tasas con el fin de ponerle una zanahoria superior al ahorrista a través de una remuneración para los instrumentos de ahorro e inversión acorde a una inflación más elevada y un contexto de mayor volatilidad.
Por otro lado, hay que ver cómo va a seguir la dinámica cambiaria hacia adelante. Es decir, ver si habrá nuevas devaluaciones y cómo se implementarán. En definitiva, cómo se va a manejar el mercado cambiario en el futuro. La expectativa sobre esa dinámica genera efectos negativos sobre la provisión de mercadería a los comerciantes y distribuidores que se cubren ante una necesidad de previsión de los precios de reposición y las posibilidades de cancelación de deudas.
P.: ¿Cómo ve la reacción del mercado del dólar blue a las medidas que se aplicaron y a los resultados electorales?
D.M.: El dólar blue viene mostrando una sobre reacción en el último tiempo, creo. Si uno mira el nivel de precios de la economía en general, el salto en el precio de ese tipo de cambio informal pareciera haber quedado muy desacomodado, con un alza por encima del resto. Y, de hecho, se ha reacomodado a la baja levemente en las últimas horas.
Ahora, la gran pregunta es por qué la gente convalida esos precios y compra igual. Y creo que esto responde a que esperan que la inflación siga su curso de aceleración y al temor a que los pesos que tiene puedan perder valor. Ante esa posibilidad, se ve como una posibilidad viable la de salir del sistema financiero y apostar al dólar.
P.: ¿Cómo ve las propuestas económicas de algunos candidatos de dolarizar la economía? ¿Es un camino viable para la Argentina?
D.M.: Muchas de las cosas que se postulan son muy difíciles de implementar en el corto plazo. Sin dudas, que hay algunas propuestas de dirección, que buscan hacer que la economía tenga menos trámites, que pueden tener fuerte aceptación en la gente, pero la implementación es lenta y trabajosa y no puede hacerse de manera extrema. Además, hay que ver cómo se hacen y para qué sirven, cuáles son útiles y cuáles no. Hay que ser cauteloso cuando uno trata de implementarlas. En ese sentido, la dolarización es uno de los temas centrales de los que se habla y un elemento clave es que ver con qué recursos se hace si se quiere aplicar el primer día.
No están los medios en el corto plazo. Pero, por otro lado, hay dificultades a largo plazo también porque ésta es una economía que no está muy atada a la estadounidense en términos de comercio y realidad, por lo que requeriría un cambio muy de fondo para que sea viable. Tenemos casos, como el de Ecuador y El Salvador, que están dolarizados y no funcionan bien, muy mentados, pero también el de Zimbabue, que poco se menciona y tampoco es un caso de éxito. E incluso, países como Canadá y México, que sí están más vinculados a Estados Unidos, prefieren tener una moneda propia en lugar de adoptar el dólar.

